Abrir una franquicia es, para muchos emprendedores, una vía atractiva de autoempleo o de inversión. Sin embargo, incluso cuando se trata de modelos de negocio rentables, la financiación inicial es uno de los grandes retos. Conocer las distintas alternativas y preparar un dosier sólido para presentarlo a bancos e inversores puede marcar la diferencia entre un proyecto aprobado y otro que nunca llega a arrancar.
Alternativas de financiación
1. Préstamos bancarios tradicionales
Son la vía más habitual. Los bancos valoran de forma positiva las franquicias porque operan con modelos probados, lo que reduce el riesgo. Normalmente financian entre el 60% y el 70% de la inversión inicial, exigiendo avales personales o garantías reales. La clave es demostrar la viabilidad del negocio y la solidez de la marca franquiciadora.
2. Renting y leasing
Cuando parte de la inversión está ligada a equipamiento (maquinaria de hostelería, vehículos de reparto, sistemas tecnológicos), el renting o el leasing permiten reducir el desembolso inicial.
- El leasing es un arrendamiento con opción de compra al final del contrato.
- El renting funciona como un alquiler operativo que incluye servicios adicionales, como mantenimiento o seguros.
Ambos liberan liquidez y facilitan que el franquiciado destine más recursos a marketing o capital circulante.
3. Préstamos semilla y microcréditos
Existen líneas específicas para emprendedores, respaldadas en ocasiones por organismos públicos o cámaras de comercio. Los microcréditos suelen requerir menos garantías, aunque con importes más bajos (normalmente hasta 25.000 €). Son una opción interesante para franquicias de baja inversión, como las de autoempleo o microfranquicias.
4. Financiación a través del propio franquiciador
Algunas redes ofrecen acuerdos con entidades financieras o facilitan fórmulas de pago aplazado para el canon de entrada y el equipamiento inicial. Esto demuestra el compromiso del franquiciador con el crecimiento de su red y suele facilitar las negociaciones con bancos.
Requisitos habituales
Las entidades financieras valoran:
- Aportación personal: se recomienda contar con al menos un 30% de fondos propios para mostrar implicación y reducir el riesgo percibido.
- Historial crediticio: solvencia, ausencia de deudas impagadas y experiencia previa en gestión.
- Viabilidad del modelo: se estudian las previsiones de ventas, el punto de equilibrio y la rentabilidad estimada.
- Solidez de la marca: el respaldo de un franquiciador consolidado con experiencia en el mercado añade confianza al proyecto.
Cómo preparar el dosier de financiación
Un buen dosier es la carta de presentación del proyecto. Debe ser claro, ordenado y convincente. Lo recomendable es incluir:
- Descripción de la franquicia: historia, sector, número de unidades en funcionamiento, reconocimiento de la marca y ventajas competitivas.
- Plan de inversión inicial: desglose del canon de entrada, obra civil, mobiliario, maquinaria, stock inicial, licencias y circulante.
- Previsión de explotación: cuenta de resultados proyectada para al menos tres años, con supuestos realistas y el cálculo del punto de equilibrio.
- Plan de marketing y ventas: estrategias previstas, apoyo de la central y proyección de crecimiento.
- Perfil del emprendedor: experiencia, motivación y aportación de capital propio.
- Garantías ofrecidas: avales, bienes o compromisos que refuercen la confianza del financiador.
La financiación es un paso crítico para abrir una franquicia, pero existen múltiples caminos para conseguirla. Desde los préstamos bancarios tradicionales hasta fórmulas más flexibles como el renting o los microcréditos, lo importante es adaptar la estrategia a la inversión necesaria y al perfil del emprendedor. Preparar un dosier completo y profesional no solo aumenta las posibilidades de obtener crédito, sino que también ayuda al franquiciado a planificar con realismo su negocio.


